Electroestimulación

La electroestimulación con una finalidad estética o terapéutica, es una técnica reconocida científicamente que actúa produciendo contracciones musculares; o sea, un verdadero entrenamiento muscular.

Consiste en estímulos eléctricos, que son colocados en alguna parte del cuerpo dependiendo del tratamiento que se hará el paciente.

Moldela el contorno corporal al aumentar la tonicidad de los músculos que presentan flacidez.

Es ideal para problemas de flacidez y falta de tonicidad en los músculos.

La electroestimulación junto a tratamientos como la cavitación es una ayuda válida para disolver las almohadillas adiposas de algunos tipos de celulitis.

Tiene grandes ventajas: se realiza un trabajo muscular sin lesiones y sin esfuerzo físico, se aumenta la masa muscular, combate la celulitis o la flaccidez sin importar el grado que tenga la misma. En los tratamientos postparto, logra recuperar con facilidad la figura en pocas sesiones, ayuda en el mejoramiento de la circulación sanguínea y linfática. Además, los resultados comienzan a ser visibles en muy pocas sesiones.

Pero la electroestimulación también tiene sus desventajas y debemos tenerlas en cuenta antes de tomar la decisión de realizar este tratamiento. Algunas desventajas son que, si el objetivo del tratamiento es bajar de peso o mejorar la capacidad cardiovascular, tiene que estar acompañado de ejercicio físico, porque no trabaja a nivel cardio-respiratorio.

Estos electrodos sólo se pueden colocar de 2 a 3 veces por semana, siendo necesario que el músculo logre una correcta relajación. Las personas que usan marcapasos, que tienen heridas abiertas en la piel sin importar de qué tipo, no pueden hacerse este tratamiento.

Un electroestimulador es un aparato capaz de emular a la perfección los estímulos que producimos de modo natural, cuando ordenamos a nuestros músculos que se muevan. La imitación, tiene tal calidad que puede llegar a mejorar la actividad del propio cuerpo.

A través del entrenamiento voluntario es difícil llegar a la contracción de todas las fibras musculares, este trabajo requeriría el levantamiento de pesos tan elevados, que las articulaciones acabarían resintiéndose. Sin embargo, los electroestimuladores lo consiguen gracias a que trabajan el músculo con toda esa intensidad, pero sin necesidad de hacer sufrir a las rodillas, los codos, los hombros o los tobillos.

 

 

 

 

 

 

 

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